Sin pensarlo mucho, esa mañana Carolina nos animó a salir a disfrutar del día y del sol en el campo, como lo más cercano era la zona de la Honfría en Linares de Riofrio, preparamos algo de comida, comparamos el socorrido y tradicional hornazo y partimos hacia Linares.
Como era domingo, hicimos parada en la iglesia del pueblo donde un anciano sacerdote celebró la eucaristía. A partir de ahí nos adentramos subiendo por la Honfría hasta la base del Pico Cervero que era nuestro objetivo.
Como iba Juan María, nos limitamos a partir desde hay, lo que es una caminata de unos 45 min hasta la cumbre y poco más de 2 km. La vista, el paseo, el descenso entre robles para divertirnos un poco, hizo que fuera un día fantástico. Acabamos comiendo en una mesa de granito al pie del Pico.